Apropiarse de la adaptación La gobernanza nacional de la financiación para la adaptación al clima
En todo el mundo, las comunidades vulnerables ya están sintiendo los efectos del cambio climático. Estas comunidades necesitan urgentemente asistencia para desarrollar resiliencia y llevar a cabo las acciones de adaptación al cambio climático que les permitan sobrevivir y mantener sus medios de vida.
Sin embargo, aunque la financiación para la adaptación al cambio climático comienza a fluir hacia los países en desarrollo, aún no está claro si los fondos responderán a las necesidades inmediatas y apremiantes, y una pregunta crítica que sigue sin respuesta es si estos fondos llegarán a las personas más vulnerables.
Esto supone un desafío nuevo y diferente respecto a los asuntos sobre desarrollo en el pasado: la financiación para la adaptación al cambio climático no debería considerarse como ayuda en el sentido tradicional.
No obstante, se deben tener en cuenta las muchas lecciones aprendidas respecto al desarrollo y la eficacia de la ayuda. Para que los fondos para la adaptación sean eficaces y lleguen a quienes más los necesitan, los países en desarrollo deben apropiarse e involucrarse en el proceso, centrándose en el desarrollo de estrategias de adaptación dirigidas nacionalmente.
La apropiación nacional en el contexto de la financiación de la adaptación al cambio climático implica un importante papel de los gobiernos de los países en desarrollo. Sin embargo, los gobiernos también tienen la obligación de crear las estructuras de gobernanza nacional necesarias y garantizar la rendición de cuentas ante la sociedad civil y sus ciudadanos, especialmente los más vulnerables.
La financiación de la adaptación al cambio climático aún está en fase de formación, y puede conformarse de tal manera que los países en desarrollo, y sobre todo las comunidades vulnerables, puedan dirigir la forma en que se utiliza. Esto representa una importante ventana de oportunidades.
Actualmente hay varios canales de financiación de la adaptación para los que esto resulta esencial, aunque sobre todo el nuevo Fondo Verde mundial para el Clima tiene el potencial de construir un nuevo enfoque para gestionar la financiación para el clima a nivel mundial y nacional.
Esto no es una tarea sencilla ni fácil. Oxfam ha observado la forma en que se ha empezado a financiar la adaptación en unos cuantos países. Está claro que tanto quienes aportan la financiación internacionalmente como los gobiernos nacionales deberán llevar a cabo importantes correcciones de rumbo.
• La financiación para la adaptación se suele canalizar al margen de los gobiernos, a través de múltiples canales que no están 3 coordinados entre sí, sin alinearse con inversiones o con los planes nacionales de adaptación o de desarrollo dirigidos a fortalecer la capacidad nacional;
• En el ámbito nacional, aunque los gobiernos están comenzando a establecer las primeras estructuras y estrategias para manejar la financiación para la adaptación, todavía falta un liderazgo claramente identificado o una adecuada coordinación y coherencia entre gobiernos. Además, la falta de capacidad en muchos países en desarrollo obstaculiza estos esfuerzos.
• Aún más importante, todavía no se ha logrado en muchos países la participación y rendición de cuentas ante la sociedad civil y las comunidades vulnerables, especialmente las mujeres. A pesar de esos defectos iniciales, hay una oportunidad para crear un enfoque en el que la financiación de la adaptación esté verdaderamente en las manos de los países en desarrollo. Lo que deben hacer quienes aportan la financiación para la adaptación, especialmente en el marco del Fondo Verde para el Clima, es que los países sean quienes dirijan el uso de los fondos. Los gobiernos nacionales deben dar un paso adelante para asumir el liderazgo y crear los procesos nacionales que respondan a las necesidades de sus comunidades más vulnerables.
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